Friday, November 09, 2007

Hoy nos despedimos

Este es un momento de decir hasta luego, por lo menos ha llegado la hora de consolidar dos blogs, dos estilos diferentes de escribir y dos maneras de ver la vida que no tienen que ser independientes. Hoy cesa la transmisión por el momento de nuestra ventana juventusetecclesia.

Todo en la vida va madurando, he ido evolucionando, creciendo, haciéndome más fuerte y teniendo más confianza en aquél para el cual me debo todo: Jesús, Rey y Señor del universo. A lo largo de 3 años hemos acumulado estadísticas, que serían números huecos y vacíos, si la mano del Dios de la historia no hubiera estado con nosotros. Incluso cambios en la temática del blog, al principio, como si quisiera renegar mis orígenes jesuitas, me incliné por una defensa ultra conservadora del culto y de la tradición. Hoy, me doy cuenta que lo más importante como religión, es el servicio a los más pobres, la denuncia de la injusticia, la promoción de un ambiente más solidario y fraterno y la lucha por la paz, la ecología y los derechos humanos.

Han sido dos años bastante aprovechados para formarme, para volver al redil de San Ignacio, y que me han hecho un católico diferente. No han faltado los problemas, los malos entendidos, gente que te mira con recelo, y hasta ataques por la manera “radical” de asumir posiciones a favor de cambios en la iglesia. En esos momentos pienso en que “Si a Jesús lo crucificaron, que no harán conmigo”, nuestra vida está hecha para servir a los demás, no importa lo que pase, es servir hasta que duela.

Este blog significó mi entrada a la blogósfera, y una puerta para expresar abiertamente lo que significa Dios, lo que es creer en Jesús para los cristianos que estamos unidos a los más pobres y desamparados. De ahora en adelante, estaremos en mancorp, unificando el pensamiento social-comunitario con el pensamiento liberador de Jesús. Es un nuevo paso en la concepción de una realidad eclesial diferente. Seguimos adelante. ¡A la Mayor Gloria de Dios!

Tuesday, October 09, 2007

Fe Viva y Fuerte

Probablemente, lo primero que necesitamos hoy los cristianos no es “aumentar” nuestra fe, como pedían los apóstoles, ni creer más en toda la doctrina que hemos ido formulando a lo largo de los siglos. Lo decisivo es reavivar en nosotros una fe viva y fuerte en Jesús. Lo importante no es creer cosas, sino creerle a él.


Jesús es lo mejor que tenemos en la Iglesia, y lo mejor que podemos ofrecer y comunicar al mundo de hoy. Por eso, nada hay más urgente y decisivo para los cristianos que poner a Jesús en el centro del cristianismo, es decir, en el centro de nuestras comunidades y nuestros corazones.

Para ello necesitamos conocerlo de manera más viva y concreta, comprender mejor su proyecto, captar bien su intención de fondo, sintonizar con él, recuperar el “fuego” que él encendió en sus primeros seguidores, contagiarnos de su pasión por Dios y su compasión por los últimos. Si no es así, nuestra fe seguirá siendo más pequeña que “un granito de mostaza”. No “arrancará” árboles ni “plantará” nada nuevo.

Thursday, October 04, 2007

Jesus Busca la Conversión de Todo el Pueblo

Jesús buscaba sin duda la «conversión» de todo el pueblo de Israel. Nadie lo dudaba. Entonces, ¿por qué perdía el tiempo acogiendo a prostitutas y recaudadores, gente al fin y al cabo indeseable y pecadora? ¿Por qué se despreocupaba de los que vivían en el marco de la Alianza y se dedicaba tanto a un pequeño grupo de perdidos y perdidas?


Jesús respondió con varias parábolas. Quería meter en el corazón de todos algo que llevaba muy dentro. Los “perdidos” le pertenecen a Dios. Él los busca apasionadamente y, cuando los recupera, su alegría es incontenible. Todos tendríamos que alegrarnos con él.


En una de las parábolas habla de un “pastor insensato” que ha perdido una oveja. Aunque está perdida, aquella oveja es suya. Por eso, no duda en salir a buscarla, abandonando en «el campo» al resto del rebaño. Cuando la encuentra, su alegría es indescriptible. “La carga sobre los hombros”, en un gesto de ternura y cariño, y se la lleva a casa. Al llegar, invita a sus amigos a compartir su alegría. Todos le entenderán: “He encontrado la oveja que se me había perdido”.


La gente no se lo podía creer. ¿No es una locura arriesgar así la suerte de todo el rebaño? ¿Acaso una oveja vale más que las noventa y nueve? ¿Puede este pastor insensato ser metáfora de Dios? ¿Será verdad que Dios no rechaza a los “perdidos”, sino que los busca apasionadamente? ¿Será cierto que el Padre no da a nadie por perdido?


Esta parábola explica muy bien por qué Jesús busca el encuentro con pecadores y prostitutas. Su actuación con las “ovejas perdidas” de Israel hace pensar. ¿Dónde se mueven hoy los pastores llamados a actuar como Jesús? ¿Dentro del redil o junto a las ovejas alejadas? ¿Cuántos se dedican a escuchar a los “perdidos”, ofrecerles la amistad de Dios y acompañarlos en su posible retorno al Padre?


Nosotros somos más “sensatos” que Jesús. Para nosotros, lo primero es cuidar y defender a los cristianos. Luego, gritar desde lejos a toda esa gente perdida que vive al margen de la moral que predicamos. Pero entonces, ¿cómo podrán creer que Dios no los está condenando desde lejos sino buscando desde cerca?

Tuesday, September 11, 2007

Y el Cristo se Estremeció

Como si fuera una protesta, También Jesucristo, hoy grita contra la guerra, contra la matanza, contra el terror que nos convierte en prisioneros de nuestras propias casas. Un artículo de Leonardo Boff.

Y, de repente, el Cristo del Corcovado se estremeció y cobró vida. Lo que era cimiento y piedra se hizo cuerpo y sangre. Levantando los ojos, vio multitudes que llenaban calles y plazas del mundo entero, llevando banderas blancas y clamando: queremos paz, nunca más la guerra. Entonces, conmovido de ternura, abrió la boca y dijo:

«Bienaventurados todos vosotros, constructores de la paz, porque seréis llamados hijos del Altísimo y amigos de la Tierra. Benditos vosotros, porque conservasteis la memoria del arco iris, la alianza que sellé con toda la vida y para siempre».

Y mirando más lejos, vio ciudades milenarias destruidas, monumentos de la cultura humana reducidos a polvo, cuerpos destrozados, niños calcinados por el fuejo, mujeres mutiladas por la metralla de las bombas, y sangre, mucha sangre por las paredes humeantes. Y lleno de ira sagrada, con voz cortante, habló y dijo:

«Ay de vosotros, señores de la guerra, enemigos de la vida y de la naturaleza, y asesinos de mis hermanos y hermanas del Islam.

Raza de víboras venenosas, ¿por qué no escuchasteis el clamor de la Humanidad suplicando diálogo, negociación y paz?

Blasfemos, usáis el nombre del Dios de la vida para quitar la vida a los otros.

Hipócritas, despreciasteis las leyes que vosotros mismos creasteis para contener la voluntad de agredir y de matar. ¿Por qué habéis despreciado las normas internacionales que salvaguardan la justicia mínima y la más elemental humanidad? ¿Por qué con sacos de vil dinero habéis hecho todo lo posible para comprar conciencias y conseguir con extorsión la licencia para atacar y matar?

Cobardes, escogisteis un país sitiado, humillado y extenuado para mostrar la capacidad de devastación que habéis conseguido, como nunca antes fue vista sobre la faz de la Tierra.

Ay de vosotros, terroristas del miedo, que con el pretexto de desarmar a un tirano que vosotros mismos armasteis con armas de destrucción masiva, mentisteis al pueblo, alegando un peligro inminente de ataque. Contra el más mínimo sentido del derecho, os adelantasteis con una guerra desproporcionada. Más aún que el petróleo, lo que queréis es destruir a quien no se someta a vuestros intereses, extendidos ahora a todo el Planeta.

Maldita la «guerra preventiva» que os trajo el miedo preventivo. ¿No veis que habéis hecho a vuestro pueblo rehén del miedo, del miedo a montar en un avión, miedo a recibir cartas, miedo a los árabes, miedo a los musulmanes, miedo a vosotros mismos?

Malditas las bombas inteligentes. Más maldita aún la «madre de todas las bombas», cuyo poder destructivo sólo queda un paso detrás de las armas nucleares.

Ay de las inteligencias que han excogitado esa máquina de muerte contra todas las formas de vida… Habéis abierto las puertas del infierno y habeis soltado los demonios del terror y las masacres. ¿Qué habéis hecho de vuestros hermanos? ¿Qué habéis hecho?

Padre Santo: vuelve tu mirada hacia los humanos, mis hermanos y hermanas más pequeños. Dales el cuidado de unos para con otros, a fin de que nazca la paz verdadera. Que estén celosos por el bien de su Casa Común, la Tierra, que enjuguen mutuamente sus lágrimas, que se estrechen las manos, que se besen en el rostro, que se sienten a la mesa y sientan la generosidad del alimento suficiente para todos. Y que rían y canten y amen y veneren, bajo el mismo arco iris de la gracia divina que se extiende sobre todos, expresión de tu Reino –tuyo y nuestro- de benevolencia y Paz».

Tuesday, September 04, 2007

La Iglesia Católica: Una Gran Secta ?

Muchas veces, cuando actuamos movidos por un fanatismo radical las cosas no funcionan como deberían. Esto sucede a diario en nuestra iglesia, en la cual la jerarquía trata desmedidamente de imponer a otros a sangre y fuego, algunos dogmas, doctrinas y tradiciones que pueden estar bien para algunos de nosotros, pero no tienen que ser la norma. Este es un artículo de mi hermano Leonardo Boff, pensemos en cómo poco a poco nos podemos estar convirtiendo en algo en lo que el Señor no estaría de acuerdo.

Los acontecimientos ocurridos en los últimos meses dentro de la Iglesia católica romana nos suscitan la cuestión del peligro de que ésta asuma claramente comportamientos de secta. Benedicto XVI está imprimiendo un curso peligroso a la Iglesia católica, provocando severas críticas no sólo de teólogos, sino de cardenales, de episcopados completos como el de Francia, de grupos de obispos de Alemania y, sorprendentemente, de obispos de la romanísima Italia, además de otros líderes religiosos y de organismos ecuménicos mundiales. Desde su tiempo de cardenal ha tratado a los grupos progresistas y a los teólogos de la liberación a bastonazos, y con guantes de terciopelo a los conservadores y tradicionalistas seguidores del obispo Lefèbvre, excomulgado en 1988 y que en contra de Roma ordenó a sacerdotes y obispos. El Vaticano acabó por consentir sus seminarios donde forman al clero según el rito tradicionalista. Y ahora acaba de atender a una de sus demandas mayores: volver a la misa en latín del Concilio de Trento (1545-1563) con todas sus limitaciones históricas, hoy inaceptables. En ella se reza «por los pérfidos judíos» para que acepten a Jesús como Mesías.

Lo más grave ocurrió inmediatamente después con la publicación de “cinco preguntas sobre la Iglesia”, originada en la Congregación para la Doctrina de la Fe y aprobada por el Papa, en la que se repite lo que en el año 2000 enfatizaba el entonces cardenal J. Ratzinger en el documento Dominus Jesús, verdadero exterminador del futuro del ecumenismo: la única Iglesia de Cristo subsiste solamente en la Iglesia Católica, fuera de la cual no hay salvación. Las demás «iglesias» no lo son pues sólo poseen «elementos eclesiales», y la Iglesia Ortodoxa, tenida como una expresión de la catolicidad, fue rebajada a simple iglesia particular. Estas posiciones reencienden la guerra religiosa cuando todos están buscando la paz, cuya consecución está siendo debilitada por la Iglesia.

La Iglesia Católica se está aislando cada vez más de todo. Su base social son principalmente los movimientos, mediocres en pensamiento, subordinados a las autoridades, que prefieren la aeróbica de Dios a enfrentarse con los problemas de la pobreza y de la injusticia. Una Iglesia se comporta como secta, según clásicos como Troeltsch y Weber, cuando tiene la pretensión absolutista de detentar ella sola la verdad, cuando se niega al diálogo, rechaza el trabajo ecuménico y manifiesta una creciente autofinalización. En este sentido cabe recordar que el Vaticano no ha firmado la Carta de los Derechos Humanos de 1948, se negó a entrar en el Consejo Mundial de Iglesias porque se juzga por encima y no junto a las demás Iglesias, se negó a apoyar la convocación de un Concilio universal de todos los cristianos en la perspectiva de la paz mundial, con el pretexto de que le compete exclusivamente a Roma hacerlo, prohibió la compra de las tarjetas del UNICEF destinada a la infancia desfavorecida alegando que esta entidad favorecía el uso de preservativos. Por otro lado, crece el patrimonio inmobiliario de la Iglesia que, según algunas investigaciones (Adista 2/6/07), llega a 1/5 de todo el patrimonio italiano y romano. La especulación inmobiliaria y financiera produjo al Vaticano 1047 millones de euros entre 2004 y 2005.

La estrategia doctrinal del papa actual es la de la confrontación directa con la modernidad con un pesimismo cultural inadmisible en alguien que debería saber que el Espíritu no es monopolio de la Iglesia y que la salvación es ofrecida a todos.

No causaría asombro si algunos más radicales, animados por gestos del actual papa, intentasen un cisma en la Iglesia. En el siglo IV casi todos los obispos adherían a la herejía del arrianismo (Cristo sólo semejante a Dios). Fueron los laicos quienes salvaron a la Iglesia proclamando a Jesús como Hijo de Dios. Es urgente actualizar esta historia dada la estrechez de mente y el vacío teológico reinante en los niveles altos de la Iglesia.

Monday, August 27, 2007

Que Religión es la Nuestra ?

Todos los evangelios se hacen eco de un gesto audaz y provocativo de Jesús dentro del recinto del templo de Jerusalén. Probablemente no fue muy espectacular. Atropelló a un grupo de vendedores de palomas, volcó las mesas de algunos cambistas y trató de interrumpir la actividad durante algunos momentos. No pudo hacer mucho más.

Sin embargo, aquel gesto cargado de fuerza profética fue lo que desencadenó su detención y rápida ejecución. Atacar el templo era atacar el corazón del pueblo judío: el centro de su vida religiosa, social y política. El Templo era intocable. Allí habitaba el Dios de Israel. ¿Qué sería del pueblo sin su presencia entre ellos? ¿cómo podrían sobrevivir sin el Templo?

Para Jesús, sin embargo, era el gran obstáculo para acoger el reino de Dios tal como él lo entendía y proclamaba. Su gesto ponía en cuestión el sistema económico, político y religioso sustentado desde aquel «lugar santo». ¿Qué era aquel templo?, ¿signo del reino de Dios y su justicia o símbolo de colaboración con Roma?, ¿casa de oración o almacén de los diezmos y primicias de los campesinos?, ¿santuario del perdón de Dios o justificación de toda clase de injusticias?

Aquello era una «cueva de ladrones». Mientras en el entorno de la «casa de Dios» se acumulaba la riqueza, en las aldeas crecía la miseria de sus hijos. No. Dios no legitimaría jamás una religión como aquella. El Dios de los pobres no podía reinar desde aquel Templo. Con la llegada de su reinado, perdía su razón de ser.

La actuación de Jesús nos pone en guardia a todos sus seguidores y nos obliga a preguntarnos por la religión que estamos cultivando en nuestros templos. Si no está inspirada por Jesús, se puede convertir en una manera «santa» de cerrarnos al proyecto de Dios que Jesús quería impulsar en el mundo. Lo primero no es la religión, sino el reino de Dios.

¿Qué religión es la nuestra?, ¿hace crecer nuestra compasión por los que sufren o nos permite vivir tranquilos en nuestro bienestar?, ¿alimenta sólo nuestros propios intereses o nos pone a trabajar por un mundo más humano y habitable? Si se parece a la del Templo judío, Jesús no la bendeciría.

Saturday, August 18, 2007

Cómo Sería la Vida

Me atrevo a decir que propiamente, Jesús no enseñó una “doctrina religiosa” para que sus discípulos la aprendieran y difundieran correctamente. Jesús anuncia, más bien, un “acontecimiento” que pide ser acogido, pues lo puede cambiar todo. Él lo está ya experimentando: “Dios se está introduciendo en la vida con su fuerza salvadora. Hay que hacerle sitio”.

Según el evangelio más antiguo, Jesús “proclamaba esta Buena Noticia de Dios: se ha cumplido el plazo. Está cerca el reino de Dios. Convertíos y creed la Buena Noticia”. Es un buen resumen del mensaje de Jesús: “Se avecina un tiempo nuevo. Dios no quiere dejarnos solos frente a nuestros problemas y desafíos. Quiere construir junto a nosotros una vida más humana. Cambiad de manera de pensar y de actuar. Vivid creyendo esta buena noticia”.

Todos los expertos piensan hoy que esto que Jesús llama “reino de Dios” es el corazón de su mensaje y la pasión que alentó toda su vida. Lo sorprendente es que Jesús nunca explica directamente en qué consiste el “reino de Dios”. Lo que hace es sugerir en parábolas inolvidables cómo actúa Dios y cómo sería la vida si hubiera gente que actuara como él.

Para Jesús, el “reino de Dios” es la vida tal como la quiere construir Dios. Ése era el fuego que llevaba dentro: ¿cómo sería la vida en el Imperio si en Roma reinara Dios y no Tiberio?, ¿cómo cambiarían las cosas si se imitara, no a Tiberio que sólo buscaba poder, riqueza y honor, sino a Dios que pide justicia y compasión para los últimos?

¿Cómo sería la vida en las aldeas de Galilea si en Tiberiades reinara Dios y no Antipas?, ¿cómo cambiaría todo si la gente se pareciera, no a los grandes terratenientes que explotaban a los campesinos, sino a Dios que los quiere ver comiendo y no de hambre?

Para Jesús el reino de Dios no es un sueño. Es el proyecto que Dios quiere llevar adelante en el mundo. Él único objetivo que han de tener sus seguidores. ¿Cómo sería la Iglesia si se dedicará sólo a construir la vida tal como la quiere Dios, no como la quieren los amos del mundo?, ¿cómo seríamos los cristianos si viviéramos convirtiéndonos al reino de Dios?, ¿cómo lucharíamos por el “pan de cada día” para todo ser humano?, ¿cómo gritaríamos “Venga tu reino”?